miércoles, 5 de octubre de 2011

Bueno tras leer un comentario me siento terriblemente animada a continuar con fuerzas renovadas. Ya que hoy he tenido un terrible incidente con mi débil y enclenque cuerpo... Me ha hecho sentir frágil! :')... Pero bueno, tras unos mimos maternales, y descansar un poco ya estoy lista para seguir ù.ú.
Hoy me gustaría dedicarle un poco de atención a un lugar muy especial, tanto para mí como para Verina. En él es dónde me permití libertad total. Aproveché el encanto y el misterio de un templo "divino" especialista en "purificar" objetos de las artes oscuras para dar rienda suelta a la imaginación... o mejor dicho a la locura. Hay algo muy extraño y un poco siniestro en aquel lugar... que desde luego choca por completo con la imagen de santuario idílico. Al principio, al final de la primera visita queda como un lugar lleno de interrogantes y sinsetidos por doquier. Y con la segunda visita se explican algunos... pero no todos >:D
También hablaré un poco de una persona de aquel lugar, perdonar el tono nostálgico e infantil. Pero es un personaje que me inspira mucho cariño. Me tomé muchas molestias para que resultara una persona dulce y cariñosa, fácil de querer... Bueno yo enseguida la quise, pero más que nada por su trato con Verina, que ha pesar de todo por lo que pasa en aquel lugar sigue viéndolo como un refugio de todo mal... o casi.
Espero que vaya bien...

Me encanta... me apasiona... casi de un modo infantil... el templo de las sacerdotisas... del que hablé en la otra entrada... (el que dije que comentaría, y ,para variar, no lo hice T.T). Es que... veréis, mientras escribía el comienzo del libro Verina (la prota) era separada del mundo que conocía, de sus padres, amigos, y le llevaban a otro completamente distinto. Enfermo de guerra, miseria y hambruna, tradiciones injustas y prejuicios. Con palabras sobre cosas que nisiquiera entendía, y algunas mentiras dolorosas teñidas de verdad... Desde el primer momento tiene problemas y causa problemas... Todo empezaba muy mal... y como si escuchase las plegarias de Verina surgió aquel lugar, el Templo de Isenih... Elevado sobre la basta tierra, en una delgada y abrupta torre de tierra lisa y blancuzca niebla. Rodeado de una extraña aura que, según cuentan, aleja la oscuridad y purifica a los corruptos... (Esto último trae problemas a alguien en particular...) Debido a unos problemas relacionados con la escalada, las monturas y los angostos pasadizos escarbados en las paredes Verina se ve obligada a avanzar sola. Insegura y un poco asustada sufre una serie de fenómenos extraños... que al final la conducen a la puerta del templo en la oculta cumbre de la pequeña montaña. Allí, encontraría a alguien muy especial... Bueno, mejor dicho a dos personas, pero sobretodo a una... Ahora que lo pienso esas dos personas... bueno, eso lo contaré otro día >;[

Las primeras emociones que Verina experimenta son, en especial, la soledad. Teniendo en cuenta que la han arrancado de su hogar y le han desvelado la terrible mentira de aquello... es algo normal. Pero sufre con agonía la pérdida de sus padres... Y aterrada observa como el rostro de su madre comienza a deformarse... su voz se distorsiona, y sus caricias se pierden en la oscuridad... Sus abrazos, su besos... se pierden con las estrellas en cada noche que pasa... en aquel extraño mundo... quedándose en su lugar... un desgarrador vacío... Además, para salvarse de esa soledad se aferra a lo único que tiene, la compañía de Alex y Martrust... Desgraciadamente esto no ayuda, Martrust desaparece cada vez que pisan un ciudad, siempre atareado con sus "asuntos"... Y el arisco Alex, siempre mostrándose desagradable con ella. Eludiendo sus preguntas y respondiéndola con silencios... ensimismado con su oscuridad general... En un determinado momento Alex está recluido en una habitación austera y alejada de todas las demás. Por alguna razón la envejecida puerta estaba custodiada con guardias... Verina crea una distracción por accidente y logra colarse en la habitación.
Nota* debido al trato despectivo que en aquel lugar sufría Alex, Verina no puede evitar sentir una terrible curiosidad por la razón, y también un poco de lástima hacía el joven. El cual, no parece tener ni un solo amigo, y no hace mención alguna de su familia...  Como si estuviera en aquel mundo solo... igual que ella. Esto le llama mucho la atención, y al verlo en una situación similar a la de ella siente cierta cercanía y simpatía hacia el joven... aunque ésta no sea mutua...

Cuando se cuela en la habitación, que parece más una celda, lo encuentra tumbado en la cama con los brazos cruzados tras la cabeza, en pose pensativa. Cuando se percata de su presencia trata de echarla con gesto molesto, pero ella hace caso omiso y se tumba en la cama del otro extremo de la sala. Tras un largo silencio, Verina decide romperlo con unas preguntas. Al final, ahora mismo no recuerdo cómo, Alex termina por cansarse de ella, de su aparente amabilidad. Y comienza a hablar de familia... Le dice que empezará por olvidar sus gestos... sus sonrisas... Y comienza a hablar de olvidar a su madre... Su voz enmudecería en sus recuerdos... sus abrazos se corromperían por el olvido, su aroma se desvanecería... y finalmente su rostro se tornaría borroso... y dudoso... Igual que una fotografía... El tiempo la haría caer en deterioro... Al principio se vislumbrarían sus rasgos pero poco a poco se difumarían... hasta no ser más que siluetas vacías... Y Alex continuó, ignorando las lagrimas que asomaban desde los ojos de la joven ": Y entonces comenzarás a dudar, a pensar: '¿Qué debería hacer? ¿Cómo debería sentirme...? He olvidado... a mi propia familia... ¿Cómo ha podido pasar? ¿Cómo es posible...?' Y al final... llega lo mejor... cuando empiezas a odiarte... por haber sido capaz de olvidarlos... por llegar el momento... en que ni siquiera serías capaz de reconocerlos...  de llegar a verlos una vez más... -sonrió con amargura- Y pensar... que ellos te dieron la vida... y tú, ni siquiera puedes guardar su recuerdo... Me pregunto... qué pensarían... si lo supieran... ¿te perdonarían...? ¿te querrían igual...? Personalmente... lo dudo..." Esto llevó a un silencio incómodo... y no es de extrañar... Para Verina fue muy doloroso... sobretodo porque sabía que era cierto... al menos en parte. Por suerte después Alex se arrepentiría... pero pasaría un tiempo hasta ello, me temo.

Cuando llega al templo, los dioses parecen reservarle un pequeño regalo. Por alguna extraña razón, es sorprendida, en la sala de entrada del templo, por una curiosa mujer muy especial... Le reservé un nombre conocido, que considero especial, e idóneo para su cargo.

Ya es tarde, así que hablaré de ello otro día...
mi maldición T^T...



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