Hoy nada merece la pena, me voy a dormir por primera vez en una casa que guarda silencio, aunque esta vez sea impuesto.
Frívolos mensajes en la almohada y regalos tirados sin el menor aprecio, olvidados ya sus intenciones y el significado del que pudieron ser dotados. Culpados cual ingratos por la mano errónea que los portó alguna vez en un difuso recuerdo. Porqué habría de castigárseles cuando no hay causa en ellos del más mínimo mal.
Puertas cerradas y una densa oscuridad me reciben con forzada compostura. Una atmósfera privada del calor humano al que tanto busco conocer. Una estancia inundada de muebles y una extraña presencia, más no es sino vacío lo que yerma mis entrañas. Bebo esperando calmarlo, como aspirando a llenarlo, y aguardo confiada de sentir que mi corazón todavía late, y afirmar sin temor a equivocarme que todavía siento, todavía respiro, todavía guardo un hálito de vida en mi interior...
Me detengo, suspiro, envuelta en mi penumbra particular. Dejo a mis pensamientos volar, y a mis fantasmas atormentar. Oigo sus cadenas tintinear, y me hacen evocar recuerdos que no quisiera sino olvidar.
He de dormir, más temo que pueda soñar, con los sueños propios de un ser de la oscuridad. Tal vez me despierte, y me percate por un casual de que este es el mal sueño, y no la malograda realidad. Puede que, el "quizá" se vuelva verdad, y no un confuso deseo de quién perdió la razón de ser.
No... los sueños, sueños son, y solo en sueños se hacen realidad... para después despertar y ver la locura de su condición.
En este mundo no hay lugar para fantasiosas aventuras ni finales felices. Como aquello que no podemos alcanzar insistimos en creer que tarde o temprano llegará el momento de lograr nuestro atesorado deseo. De cumplir con aquella ilusión que alcanzamos tan solo en nuestra imaginación.
Ilusos... ilusos... que damos cabida a la fe y la esperanza con demasiada facilidad e inocente descuido...
Niños que nos negamos a crecer y aceptar el mundo que se nos ofrece hostil e incierto...
Pero quién nos va a culpar de permitirnos el lujo de soñar... con algo mejor...
Yo me cansé de soñar fantasías, y vivir pesadillas, quizás lo mejor... sea no soñar nunca más...


