sábado, 28 de enero de 2012
Estoy cansada de luchar, Estoy harta,
de que nada salga bien, de perder,
que todo sea un error... de levantarme
De que lo sueños una y otra vez
no muestren nada...
nada que marche bien...
Estoy harta, Estoy cansada
de que el esfuerzo de sentir,
solo sirva para fracasar... de pensar
y tal vez, de respirar
Estoy cansada
de que soñar Estoy harta
solo sirva para llorar, de esta vida,
para ver a los sueños y de cómo.
hacerse añicos... la desperdicio cada día
Hoy, ha sido un día negro en muchos sentidos. Sinceramente hay veces, que no sé ni porqué me molesto en intentarlo. Simplemente debería quedarme en la cama hasta que encontrara una razón para levantarme. Claro que, de hacerlo, probablemente no me volvería a levantar.
Siempre he querido levantarme y recordar los sueños que he tenido por la noche. Pero cada día este deseo se transforma un poco más en una pesadilla, temor, o quizá maldición. Cuando en tus sueños no paran de intentar matarte, de traerte mensajes de mal agüero, que además se cumplen. Y de destrozarte emocionalmente, cumpliendo tus temores en futuros cercanos y destrozando tus esperanzas y deseos. Empiezas a fantasear con no soñar nunca más, ni salir de la cama.
Si a esto le sumas el hecho de que la vida no cesa en sus "indirectas" de que no te desea, al igual que el mundo entero, el menor bien. Te replanteas sinceramente si hay algo por lo que valga la pena vivir.
Las cosas pierden el poco significado que de por sí ya guardaban para ti.
No existen los colores, todo apesta a fracaso y mediocridad. Absolutamente todo sabe exactamente igual, a pérdida de tiempo, y a desagradable frivolidad. Te miras al espejo y te preguntas quién coño es esa persona inútil que te mira con cara de imbécil, y parece tener el coeficiente intelectual de una esponja de baño.
Y cuando te quieres dar cuenta, estas frente a alguien que parlotea sobre trivialidades mundanas y carentes de contenido. Habla y habla como si la vida le fuese en ello, y tú solo te preguntas si pegarle en público podría considerarse un delito. "¿Un delito? El delito sería no hacerlo" piensas con amargura. Sonríes por tu propia ocurrencia, y el indeseado locutor lo entiende como una afirmación de su inexistente coherencia y grata elocuencia. Soportas la condena, y vuelves a la jaula de hormigón que es tu hogar. Arrastras a alguien hasta algún lugar, con la esperanza de que te alegre el día, o por lo menos de que altere tu insufrible rutina.
Y cuando las cosas parecen dispuestas a mejorar, ves un libro "Gente tóxica"; "¿Te has cruzado con personas desagradables?. ¿Envidiosos, mentirosos, amargados, pesimistas, etc? Este libro te ayudará a evitarlas y ponerles limites." Vaya, así que "gente tóxica". ¿Y qué pasa si eres tú la "gente tóxica"? ¿Qué haces? ¿Cómo te evitas a ti mismo? ¿Cómo te limitas?. ¿Te das cuenta de que acabas de describir a la totalidad de la gente?, prácticamente, a la sociedad entera. Habrá personas que sean amables, y también pesimistas, o personas graciosas, pero mentirosas también. Y también las habrá pesimistas, desagradables, amargadas y todos los demás defectos del mundo a la vez, yo misma soy el ejemplo. Soy una "persona altamente tóxica", y no me distingo mucho del resto, así que supongo que debo vivir en una zona de elevada toxicidad.
Después de un día, que debería definirse como un auténtico "día de perros", te percatas de que sólo ha sido un día más, como otro cualquiera. Y te das cuenta de que tu rutina, es tener un "día de perros" tras otro. Con el aliciente de que, al igual que en la ruleta rusa, o bien el siguiente día será mejor, o peor. Y te acuestas en la cama, sabiendo que esta noche tampoco dormirás bien, solo, cansado, y esperando que mañana no toque "peor" porque entonces, desearás que de verdad fuera una ruleta rusa, y perdieras.
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