domingo, 2 de octubre de 2011

Bien, ahora que sé que mis amis ven este blog, o que por lo menos le echarán algún vistazo de vez en cuando. No me queda otra que seguirlo, y currármelo un poco. Bueno, lo último ya lo estaba haciendo así que por eso no hay mucho problema...
Bueno, a lo que íbamos. Con respecto al requete sobado tema del ya conocido "problema de Alex" o mejor dicho de su pérdida de memoria. La solución que se me ocurrió no me gustó nada... se veía a la legua que era un parche cutre y chapucero... Pero supongo que hasta que no aparezca un candidato mejor tendré que resignarme... por desgracia... Y también quería hablar un poco de otro tema, hace unos meses se me ocurrió una idea para otra parte del libro. En esta se hablaría de la segunda visita al templo de las sacerdotisas Isenih (el nombre de una de los dioses del libro). Esta segunda idea me gusto mucho, porque a demás encajaba a la perfección con una situación futura relacionada con el templo. Y aclararía un par de cosas... Vamos, que me vino genial. Así que allá va...


Para empezar antes de que Alex tomase la decisión de marchar en busca de alguna formula para perder por completo su memoria, y poder comenzar una nueva vida sin pesadillas nocturnas ni cargas de conciencia. Como ya mencioné inicia una vida de proscrito, por temor a ser reconocido si permanece demasiado tiempo en alguna ciudad, vaga de ciudad en ciudad. A veces logra robar un poco de dinero y comida, ya que su dinero era escaso, también se presta si encuentra algún trabajillo rápido y sencillo. Debido a algunos de sus borrosos y escasos recuerdos, sabe que es bueno con la espada. Aunque ya lo dedujo en un primer momento, se despertó con una buena espada, y cuando la esgrimió en el aire su cuerpo se movió solo, ágil, ligero, y mortal. Ya sabéis, la cabeza olvida, pero el cuerpo no. Las personas que sufren amnesia por alguna razón, supongo que porque la amnesia no afecta a las funciones motoras..., conservan la habilidad ganada en vida. Vamos, un modista no olvida coser, un músico no olvida tocar.... esas cosas...ayns...

Me he planteado que en una ocasión capture a unos simples ladronzuelos, pero que en el momento de la verdad se vea incapaz de llevarlos a la justicia. Puede que porque él mismo había robado antes, porque alguno de sus recuerdos le ataque en ese momento. Aunque la idea que más sopeso es que en aquel instante. Cuando los tres ladrones, que no son más que unos chavales, están en el suelo desarmados. Justo cuando Alex los derriba, uno de ellos, asombrado por la rapidez de sus movimientos, y asustado porqué no decirlo...

Antes de seguir tengo que añadir una pequeña cosa con respecto a la espada de Alex. Ésta, guarda una pequeña y desagradable, también triste, historia. Bueno en el libro hay una serie de tradiciones para con las espadas. Cuando se trata de una espada nacida de la montaña Ha´ruk, de sus entrañas de donde se extrae el acero más resistente y ligero de los cuatro dioses. Ésta es protegida y llevada por aquella familia escogida por la espada de generación en generación. Cuando la espada no es de este calibre, no ha sido bendecida con la gracia de los cielos y ungida por las oraciones de los antepasados (ya imagináis a lo que me refiero, rollo de espada gloriosa y bla bla...) Es entregada a un héroe nacido sólo para ella. A raíz de esto, las espadas se guardaban para cada miembro de la familia, que serían enterradas junto a ellos, forjándose nuevas para los descendientes. Pero había una excepción. Cuando el portador de una espada (del segundo tipo que he hablado) resultaba indigno (un traidor, un tirano, un asesino...) La familia del mismo debía portar esa espada de generación en generación como símbolo de vergüenza. Hasta que alguno de sus descendientes lavara esa espada con nuevas obras y sangre, limpiando así el honor de la familia. Aunque la mayoría de las tradiciones han muerto en el periodo de la historia en el que esta ambientado el libro. Ésta es una de las pocas que se conservan, si no se cumple puede llevar al rechazo del pueblo, e incluso a la justicia regia...

Debido a esta condición (perdonad por la parrafada) Alex lleva consigo una espada un tanto especial. El caso es que a simple vista parece de acero normal, pero cuando la empuña en el aire esta comienza a brillar con un extraño destello rojizo, que en el aire parecen látigos carmesíes... y por ello uno de los ladronzuelos al verla danzar en el aire con aquella luz casi fantasmal no puede evitar escapar en un pequeño susurro "un demonio...". Y ello a Alex le detiene al instante. Veréis en una ocasión, bajo el dominio del "malo" atacó una aldea indefensa a lomos de un caballo negro y al mando de un grupo de criaturas grotescas (las favoritas del "malo") donde una voz de mujer gritaba una y otra vez "¡Un demonio, un demonio! ¡Los dioses se apiaden! ¡Un demonio y sus criaturas!" Y otras tantas gritaban "¡Al demonio! ¡Todos al demonio! ¡Acabar con él! ¡Si lo matamos tal vez tengamos una oportunidad!" "¡Matar al demonio! ¡¡Matarlo, matarlo!!" La voz recurrente de la mujer, los gritos y la sangre, y la omnipresente palabra... una y otra vez... "demonio" ..."demonio" "demonio...." le venían a la mente. Muchas noches llevaba en vela con aquella palabra. Y cada vez parecía más fuerte que la anterior.... como si la vida misma le rugiera aquello... en lugar de su nombre. No.... como si ése.... fuese su verdadero nombre... Demonio... Demonio...el eterno y por siempre maldito... Demonio sin nombre... (todavía estoy trabajando en esto ¿vale?)... Por todo ello ante las voces de sus recuerdos, su locura, el miedo en los ojos de aquel joven... "miró su espada escarlata... preguntándose "¿Es esto lo que haría un demonio...?" Y ocultando la mirada tras sus azabaches cabellos, les dio la espalda y se marchó con silencioso pesar. Perdiéndose en la espesura de un bosque tan oscuro, como su propia alma...".

La palabra demonio tanto como su significado serían algo que le perseguirían a Alex durante mucho tiempo desde su infancia. Su pasado sería algo en lo que esa palabra se vería transcrito de forma casi maldita y eterna. Pero con los años cuando su pasado, su familia, su rostro se perdiera habría logrado escapar de aquello, algunos conocían la sombra de su verdadero secreto y por ello lo tratarían con desprecio, pero no harían mención alguna de la palabra prohibida. Sin embargo, ya crecido y convencido de lo desconocido por todos de su secreto (tal y como nos lo presenta el libro al principio, sin pasado y con sombra de misterio) al cabo del tiempo, cuando pierde la memoria. Cuando ni siquiera él mismo sabe de ningún secreto aquella palabra maldita vuelve a él. Encuentra el modo, el camino, de volver junto a su fantasma preferido... Esto resulta un tanto irónico, es como si después de años de esfuerzo, cuando por fin había logrado zafarse de su pasado, de repente él mismo lo olvida, lo pierde. Y es entonces, cuando éste, vuelve a él.... de la forma más dolorosa y siniestra en que el iluso fantasma pudiera pensar...

El pasado es algo de lo que no se puede escapar... y eso es algo que Alex terminará aprendiendo de un modo desagradable y desolador.... para su desgracia. Esta es también una de las razones de porqué la palabra "demonio" le obsesiona tanto, aunque no se dé cuenta... como le ocurre varias veces con distintas cosas. Aunque no sepa la razón, siente inquietudes, y distintas emociones bastante intensas por determinadas cosas. Ello se debe a que a pesar de haberlo olvidado todo, conserva las emociones que le hacían sentir, ya que eran muy importantes para él. Puede que por ello atraiga a sus sueños una y otra vez el recuerdo de la prota. Aunque no lo desee, porque le trae dolor, inconscientemente así lo hace, porque de algún modo, no sabría decir cómo, sabe que es muy importante...
La verdad es que me da lástima por las noches. Las pesadillas que sufre son terribles, y no hay noche en que duerma más de un par de horas, de forma que acaba rozando la locura. La falta de sueño, la desesperación, la frustración, la ira, los recuerdos recurrentes, la sangre que en ellos mancha sus manos... demonio... Una y otra vez se cuestiona lo que hace, las elecciones que toma y las que no. Temiendo escoger el camino hacía sus demoníacas visiones... Deseando con toda su alma olvidar... olvidar... olvidar hasta su propia existencia y solo tal vez... poder vivir... sin sentir que ello sea un crimen...

He de decir, que el Alex sin recuerdos, sin nombre, es un Alex distinto al Alex que hasta ese momento se daba a conocer. Sencillamente es por el hecho de que una persona sin sus recuerdos, difícilmente puede ser la misma. Los recuerdos, son los reflejos de elecciones tomadas, experiencias vividas, lecciones aprendidas y otras tantas sufridas... Si no has vivido algo... ¿cómo vas a conocerlo? ¿cómo vas a saber qué se siente? ¿qué se piensa? ¿cómo se reacciona? ¿Cómo se sufre...? Al fin y al cabo, como ya habré dicho muchas veces, somos lo que somos, por lo que hemos vivido... sentido, sufrido y pensado... Sin todo ello... ¿qué somos? ¿quiénes somos? ¿qué clase de persona...?... Podremos parecernos... nuestra naturaleza rara vez cambia... pero también... podremos ser distintos...

Gracias a que cambia se da a conocer una nueva faceta más cercana y vulnerable del joven, que nos hará (o no) cambiar un poco nuestra perspectiva del mismo, y quién sabe, conocerlo mejor... También ocurren un par de cosas gracias a este cambio de conducta... ya las contaré la próxima vez!

Siento de verdad irme por las ramas y extenderme tanto, soy así, no lo puedo remediar.... T^T
Bueno prometo que algún día, quizás en la próxima entrada, pondré la posible solución al problema de Alex.

gomenasai!



2 comentarios:

  1. Si nos pasaras algún esbozo o algo así de lo que escribes; nos tendrías enganchados
    Aunque a mí ya me empieza a enganchar sin saber nada de "los protas" como dices tú... ><

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