martes, 28 de junio de 2011


Bueno, a ver. Con respecto a la pérdida de memoria de Alex, hay otro problema. Veamos, se supone que en ese periodo de la historia, en el que los tres personajes principales se separan por completo , contaría la historia del chaval. Como es normal, cada personaje tiene su propia y pequeña historia personal, su pasado por  así decirlo. Y bueno, conforme escribía me salió sin más, sin pretenderlo, la historia del adulto joven, Martrus (o algo similar), al principio del libro. Y claro, fue una metedura de pata enorme. Resulta que tras ser atacada una pequeña "fortaleza" de  unos... bueno, llamemoslos "elfos" por semejanzas físicas y de rasgos de conducta. La prota (Verina) escapa por los pelos de quedar sepultada en la fortaleza gracias a Martrust, que entró en ella cuando la estaban evacuando para salvar a la chica, ya que no aparecía...
 (Verina es de esas personas que sin saber siquiera el nombre de la ciudad donde se encuentra, sale a curiosear hasta el más mínimo callejón oculto en las afueras. Vamos que se pierde, y sabiendo que le pasará, lo repite una y otra vez. Es su naturaleza, por ello no se le puede quitar la vista de encima ni un segundo)

...Y cuando la saca de aquel lugar, salen por un estrecho río que cruzaba la fortaleza, ya el curso del mismo era muy rápido y las salidas se estaban derrumbando. Cuando están a punto de pasar por el limite de la frontera una de las torres recibe un fuerte impacto cerca de su base y comienza a caer, precipitándose sobre la balsa dónde estaban Martrust y Verina. Rápidamente Martrust agarra del brazo a la chica y la lanza a la orilla más cercana, después él la sigue, rodando al caer en el suelo. Por ello entre todo el jaleo del ataque, los evacuados y tal y cual acaban apartados de los otros. Y huyen hasta un claro cercano, dónde no les alcanzara el caos de la ciudad moribunda. Verina está un poco en estado de shock, todo sucede demasiado rápido y no tiene idea de dónde está Alex...

(Antes aclarar que debido a un ligero conflicto derivado del temperamento y un odio irracional del chico, éste había acabado en el calabozo.)
...y está muy preocupada por él y también asustada por el ataque. Y no sé muy bien cómo, Martrust (preocupado más por los atacantes y por las fuerzas de la pequeña fortaleza, comandadas por un viejo amigo suyo) Cansado de la irritante vocecilla de Verina, la tranquiliza con unas escasas palabras mientras vigila los alrededores en busca de alguna señal. Al final se percata del miedo de la chica y con suspiro se sienta junto a ella, y comienza a contarle la primera vez que se encontró con una situación similar, su primer contacto con la guerra...
Y bueno, le cuenta su historia. Básicamente esperas que en cualquier libro o historia con varios personajes principales, e incluso algunos secundarios, vayan contando su propia historia, pasado, que les ha hecho ser quiénes son, o llegar hasta dónde están. Que la cuenten en algún momento, antes de unirse al prota, o al cabo de un tiempo, o en algún momento que se aparte del grupo y comience a recordar... Tenía intención de que fuese así, de que cuando se separasen se dieran a conocer sus historias. El libro al fin y al cabo es la historia de la chica, Verina, contada en presente, y en ella conoces la de sus dos amigos, Martrust y Alex. Pero sucedió ligeramente diferente. Conoces la del adulto joven, Martrust, al principio. La de Verina de manera casi constante a lo largo de todo el libro. Y la de Alex, hacía la mitad final (tener en cuenta que mi "libro" por así decirlo es muuuuuuuyyy corto para mi desgracía, se lee en un suspiro y no tiene para nada una buena "sensación del paso del tiempo".... no sé hacerlo vale?..... T^T)


Me gusta mucho la idea de separarlos, porque es un respiro para cada personaje, de los otros. Todos necesitamos a veces un parón, un respiro de todo, un tiempo en soledad. Ya sea para reflexionar, encontrarse a uno mismo, o escapar temporalmente de una pesada carga. El caso es que lo necesitamos, precisamos de esa soledad durante un tiempo. Es cuando realmente nos conocemos a nosotros mismo, y tomamos las decisiones más importantes que acaecen nuestras vidas.

Además me gusta mucho separarlos porque aparto a la protagonista principal, Verina, del centro de atención.  La relego a un segundo plano y consigo con ello centrar las atenciones en los otros dos personajes, en especial con Alex. Que es alguien muy importante, envuelto en una pequeña aura de misterio desde el principio de la historia, que arrastra demasiado interrogantes desde sus primeros movimientos. Desvelo su incertidumbre, deshago esa fachada suya de agresividad y sarcasmo crudo de cínica y audaz grosería. Esa necesidad de acabar con todo aquello que le pueda sacar de su cruda oscuridad, de destruir cada escasa y prometedora oportunidad. Esa extraña condena, autoimpuesta, que le lleva a escoger la soledad noche tras noche. Esa supuesta y fingida indiferencia ante todo, que oculta como siempre ocurre, un triste y oscuro pesar.



Me encanta esa llamada de atención sobre el agresivo y tozudo Alex. Esa verdad que pronto será anunciada, y que ya se advertía en algunos gestos, descuidos de Alex, durante el principio y mitad del viaje. Aunque siempre les restaba importancia y trataba de borrar con su pesimismo tradicional, e incluso alguna amenaza sin sentido, o una vanal grosería.
Aquel pasado que tras el cobalto de sus ojos, se podía adivinar. Secreto guardado siempre tras su fachada de piel y hueso, sumergiendo un herido corazón, en las penumbras de su propio ser. Ayyynnsss...
Suspiros y más suspiros, la respiración acompasada de sus pulmones, su cálido y apagado aliento, siempre deseoso de escapar de aquella prisión mortal, que una extraña y maldita carga parecía llevar...


Esa era mi idea. Durante su soledad, caminando sin rumbo, sin objetivo. Vagando por la estéril tierra de sus recuerdos, hasta que sus propios pies le llevasen de vuelta a su pasado, ahora envejecido por los años del tiempo, tan pesados y crueles... Solo silencio... Silencio... lo único que le acompañaba en aquella y triste y vacía soledad.... eterna... Silencio... quebrantado solo por el polvo que sus pies levantaban, con cada pesado y arrastrado paso de sus desconocidas botas...

Si.... esa era mi idea. Poco a poco los recuerdos le vendrían a la mente, y sin darse cuenta evocaría no solo recuerdos, sino que sus pies le llevarían hasta ellos. Una tierra yerma donde una vez, tuvo una vida....

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