viernes, 21 de enero de 2011

Hoy, estoy a punto de salir con mis amigos.... mejor dicho "a punto"... es una evidente ironía eso de a-punto ¬¬

Bueno, después de tomar un medicamento de esos que te dejan como la paliza que recibió mi prota masculino, echo no una mierda, sino lo siguiente (cameo de expresión  de mi congénere hermano, que quiere decir lo peor de lo peor) pero después de alucinar y dudar de si los recuerdos que tenía de mi misma levantándome de la cama eran ciertos o producto de las drogas que abarca la mano de la medicina. Pero no me importa después de varios días sigo dudando sobre el trauma de mi prota, que os juro por lo que más podáis querer VOSOTROS que me he pasado. No sé, está demasiado traumatizada, lo que pasa es que yo en su lugar también estaría en estado de shock... sobre todo cuando ocurre lo del final... pero es un desecho de lo que fue, una burla de su humilde sombra. Los que se suponen sus amigos no la reconocen se limitan a afirmar que la verdadera joven que conocen está atrapada en aquella criatura senil que se ha apoderado de su amiga... Y yo sufro, si la vierais... No duerme, no come, corre de un lado a otro y se esconde en cualquier recoveco que encuentra... y balbucea incoherencias... todo el tiempo... incluso cuando se está quieta se abraza a sus piernas y comienza a balancearse de adelante a tras... con esa expresión de locura grabada en sus ojos negros, abiertos como platos... vamos... completamente ida de olla (siento decirlo de esta forma coloquial y vulgar... pero con ello se transmite desesperación y la gravedad del asunto... sip! así es)... llegan a drogarla para poder meterla en la cama y que duerma algo... aunque lo que pienso constantemente es cuando consigue escapar de su "estancia"... es la pura expresión del miedo. Ella.... o mejor dicho lo que queda de ella huyendo, corriendo con todas sus fuerzas por entre aquellos oscuros y laberinticos pasillos, llenos de puertas, sombras, y susurros... Corre y corre hasta que no puede más, se detiene ante una pared desnuda, envuelta en la penumbra, y se deja caer al suelo, rendida ya ante lo que parece ser un cuerpo falto de aliento. Los latidos de su excitado y a la vez exhausto corazón, se clavan en su cerebro cual metal candente... y...

ya continuaré después, que mis amis acaban de llamarme al telefonillo, y sí, mi madre os esta intentando abrir la puerta, pero no funciona el botoncillo.... sorry...

Bueno, que ahora os veo, agur minga fría.

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